viernes, 19 de agosto de 2011

NOSTROMO. Joseph Conrad


Estupenda novela de Joseph Conrad, con todos los ingredientes habituales en la obra de este autor; aventura, intriga y, en esta ocasión, un magnifico retrato  de los caracteres y las pasiones de los distintos personajes.
Como en tantas otras de sus narraciones, el mundo marinero de la navegación a vela y vapor de finales del siglo XIX  forma parte de la acción, pero esta vez la aventura no es marina sino que  está ambientada en tierra, concretamente  en un supuesto país suramericano  en la transición entre  los siglos XIX al XX. No se trata de una novela histórica pero Conrad se inspiró sin duda, cuando la escribió en 1904, en la secesión e independencia de Panamá de Colombia ocurrida en 1903. Cada uno de los personajes es representativo de los grupos sociales o políticos que participaron en la misma; la vieja aristocracia criolla indolente, retórica, supuestamente liberal ; los indígenas serviles, incultos y explotados; los europeos escindidos en dos grupos, los primeros emigrantes de origen anglosajón, enriquecidos y ya naturales del país, ligados a la aristocracia por nacimiento y a los norteamericanos por  intereses económicos (ferrocarril, navieras), y una segunda emigración reciente de italianos y otros europeos que formaron la incipiente clase obrera industrial.
El autor dibuja un estupendo cuadro de la sociedad  latinoamericana decimonónica, con sus ingredientes de corrupción política, patrioterismo retórico y vacío, frecuentes y crueles asonadas lideradas por generales mestizos, una aristocracia criolla insostenible en sus privilegios, indigenismo explotado  e intereses económicos extranjeros que se imponen bajo banderas ideológicas tales como modernidad, desarrollo y democracia pero que suponen, al fin y a la postre, un nuevo y moderno tipo de colonialismo económico.
          Todo lo antes dicho no debe llevarnos a engaño. La narración es ante todo de acción y el personaje principal, Nostromo, con su fuerza y tenacidad, recuerda todas las virtudes viriles de los héroes épicos y románticos. La novela es pues esencialmente una novela de aventuras que, a pesar de su extensión, mantiene vivo en todo momento el interés y la expectación del lector, pero Conrad  la enriquece de tal forma que resulta además ilustrativa de los caracteres, las pasiones y los valores éticos que forman parte de los grandes dramas humanos, así como un completo retrato de época.

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