viernes, 4 de enero de 2013

LOS CHICOS DEL CORO. Concierto de año nuevo


Hemos iniciado el nuevo año con un concierto ofrecido por la agrupación coral conocida popularmente como  “Los chicos del coro” que alcanzaron  la fama gracias a la película del mismo título (Les choristes en el  original francés) dirigida por Christophe Barratier y estrenada en el 2004.  El espectáculo se organizó con finalidad benéfica, algo muy propio de las fiestas navideñas, y contó con la colaboración de la Escolanía de la Catedral de Jaén.
Les petits chanteurs de Saint-Marc, que así se llama este coro infantil, fue fundado en 1986 por Nicolas Porte que es desde entonces su director.  Está integrado por niños, de entre diez y quince años, en número de 75 a 80, de un colegio de Lyon, y fueron seleccionados entre otros muchos coros franceses para protagonizar la película.  Se trata de un grupo mixto que combina la gama de agudos propia de las voces blancas o infantiles con las tesituras más graves de los que ya son adolescentes.  Esta amplitud de registro le otorga una gran brillantez para la interpretación de piezas polifónicas y le permite un amplio repertorio que incluye música sacra y profana y va desde el canto gregoriano hasta la música contemporánea. 
         El concierto lo inició la Escolanía de la Catedral que cantó varias canciones navideñas. Estuvo a su altura habitual  en la interpretación que no desmereció frente a la de los franceses a pesar de actuar de teloneros de éstos. La competencia era desigual por el enorme atractivo mediático del conjunto galo que fue compensado por el cariño del público hacia  la agrupación local. 
         El coro francés, protagonista principal del concierto, vino reducido en número con sólo 26 de sus miembros. Presentaron un programa variado que incluyó más de veinte obras seleccionadas de su amplio repertorio  incluyendo canciones de la película y  en homenaje al cincuentenario de los Beatles, una versión de Yellow submarine.  La interpretación fue muy buena, con dos solistas  de voz angelical que nos dejaron extasiados. Casi al final  llegó la habitual concesión al público local con la interpretación de  “Granada” de Agustín Lara y  la típica del folklore  mexicano  “Cielito lindo”; en esta última  implicaron al público que ya entregado se sumó cantando  al coro. Como anécdota comentaré  que fue la tradicional  dificultad fonética de los franceses para pronunciar las eres  hispánicas  lo que provocó nuestra sonrisa cuando oímos cantar a los niños aquellos párrafos que dicen: Granada, tierra ensangrentada en tardes de togos  o  mujer que conserva el embrujo de los  ojos mogos. La actuación terminó  con  la interpretación  del tema principal de  la banda sonora de  “Los chicos del coro” por parte de las dos agrupaciones.
         En resumen, una velada musical estupenda que nos dejó plenamente satisfechos y nos  alivió del  empacho  que habitualmente sigue a la noche de fin de año.

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