martes, 15 de mayo de 2012

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS. John Boyne


He comentado en muchas ocasiones mi recelo de base hacia los best seller o superventas, así como la costumbre de dejar pasar tiempo, a veces años, y valorar la crítica antes de decidirme a leerlos. Con “El niño del pijama de rayas” (2006), del irlandés John Boyne, debo de reconocer que mi desconfianza era infundada porque en mi opinión se trata de una gran novela, quizás de las mejores que he leído en los últimos años. Sin duda merece todos los premios recibidos y la venta millonaria de ejemplares. Es una preciosa historia, humana y emotiva, que me ha recordado una película, “La vida es bella” (1997) de Roberto Benigni, ganadora de varios Oscar. Una y otra comparten un enfoque diferente del genocidio nazi que supera la dura y fría crudeza narrativa de los hechos históricos para incidir en los aspectos más humanos de aquella tragedia. Ambas son historias agridulces que nos impresionan por su dramatismo al tiempo que nos provocan algo que parece contradictorio, una sonrisa que nos devuelve en parte la fe en la condición humana capaz de lo peor pero también de lo mejor.
En el caso de nuestra novela, la acción  se desarrolla desde la óptica de un niño de nueve años, Bruno, el hijo de un oficial de las SS que es nombrado comandante del campo de exterminio de Auschwitz. El relato está narrado por un tipo de narrador conocido en técnica literaria como “narrador equisciente” que se centra en el protagonista y describe sólo aquello en lo que está involucrado, pero no es el protagonista, no tiene personalidad física ni dentro ni fuera de la historia; narra los hechos en tercera persona  y conoce los pensamientos del protagonista pero no de los otros personajes, es como un alter ego de aquel.
          Si en mis comentarios insisto tanto en el tipo de narrador y en la persona verbal en la que  se dirige al lector es porque suele tener una  importancia decisiva  en la trama argumental y a menudo puede marcar la diferencia entre una historia bien contada, que interesa desde el principio, y otra vulgar y aburrida. Con frecuencia no percibimos claramente estos detalles pero sentimos que el relato nos cala más profundo cuando está bien narrado. En “El niño del pijama de rayas” el tipo de narrador resulta decisivo. Si el  protagonista, Bruno, hubiera sido el narrador y nos hubiera contado sus vivencias en primera persona, la historia  se habría convertido en un cuento infantil, pueril aunque dramático. En cambio el narrador equisciente nos relata la experiencia y los pensamientos de Bruno utilizando las palabras y la lógica de un niño de nueve años pero también conoce hechos que el pequeño no reconoce con precisión y al expresarlos  de forma velada nos hace vislumbrar la cruda realidad como trasfondo de la ingenuidad infantil. Mediante esta técnica el relato se convierte en una novela para adultos con apariencia de literatura infantil.
          No voy a destacar detalles de la trama argumental ni otros matices de la obra para no impedir su pleno disfrute a los que aún no hayan leído el libro. Terminaré diciendo que en 2008 se hizo la adaptación de la novela al cine y que no he visto la película pero dudo que supere al libro.

4 comentarios:

  1. Desde que sigo tu blog, creo que es el segundo libro que comentas que yo haya leído.

    Puedo entender tu recelo hacia los best seller porque a mí también me ocurre, sobre todo con determinados autores, pero esperar a ver lo que dice la crítica… Como mucho la consideraría, y poco, después de leer un libro, de ver una obra de teatro, una película… Si la leyera antes, para lo único que me serviría sería para crearme prejuicios. Me niego a que alguien, por muy entendido que sea, me diga si me tiene que gustar o no algo, si es "culturalmente correcto", etc., etc.

    Por cierto, me gustó mucho la película.

    Saludos.

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    1. No creas que doy a la crítica un valor absoluto y determinante. Para empezar soló la utilizo en los best seller porque recelo de su carácter comercial, y solamente me orienta parcialmente. En ocasiones una crítica muy negativa es lo que me dirige a la lectura de un libro. Por ejemplo, un diario con una tendencia política que no comparto hace una crítica negativa y para mí ya es un tanto a favor de la lectura del libro criticado.

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  2. Hola!! tengo un trabajo de Español y pues dice tipo de narradores: Protagonista, testigo y omnisciente tengo que dar un ejemplo de los tres ya tengo el del testigo y omnisciente pero me falta el protagonista ocupo su ayuda, el trabajo es como un examen por favor ocupo un ejemplo (obviamente de la historia "el niño con el pijama de rayas")espero su respuesta...

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    1. Como ya he señalado en el libro "el niño con el pijama de rayas" el protagonista es Bruno pero no es el narrador, es decir, no hay narrador-protagonista sino narrador equisciente, que en el libro tampoco es un personaje ni un testigo sino un narrador que está fuera del relato, no lo protagoniza, pero si conoce los pensamientos y actos del niño protagonista y nos los narra en tercera persona. En realidad se trata de un artificio literario para dar al mismo ingenuidad y espontaneidad sin que por ello resulte pueril. No se si aclaro las dudas pero es más o menos así.
      Un saludo.

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