Cuando he terminado la lectura de esta novela histórica que me propongo analizar, no puedo sino añorar aquellas otras de mi juventud que trataban de forma tangencial la pasión y muerte de Jesús. Me refiero a Ben-Hur de Lewis Wallace o Barrabás de Pär Lagerkvist, ya clásicos en este subgénero, auténticos superventas en su época y con varias versiones a la pantalla. La comparación con ésta es aún más odiosa de lo que presume el dicho por la enorme distancia que las separa en calidad.
