No hace mucho que los editores adoptaron como propio el anglicismo crossover, tomado de la música. Con ese término tratan de calificar un tipo de obras literarias transversales que, escritas para jóvenes interesan también a los adultos o viceversa. La novela que hoy comento puede encuadrarse en el primer supuesto, literatura juvenil, pero me temo que su atractivo queda algo mermado, al menos para un viejo lector como yo.
