A Émile Zola (1840-1902) se le considera el pionero del naturalismo literario francés. Sin embargo, en franco contraste, su vida tuvo indudables tintes románticos. Fue uno más de la bohemia parisina. En el escándalo del caso Dreyfus, se implicó en defensa del capitán de origen judío cuando publicó el artículo “J’accuse…!”, y eso le valió un proceso judicial en el que fue condenado y tuvo que exiliarse en Londres. En política fue un ferviente republicano, muy próximo al anarquismo, en los tiempos de mayor apogeo del Segundo Imperio al que criticó duramente en sus escritos.
