miércoles, 15 de diciembre de 2010

EL ÚLTIMO CATÓN. Matílde Asensi


Desde siempre he sentido cierto recelo hacia los best seller porque entiendo que calidad literaria  y éxito de ventas no van siempre de la mano. Antes de decidirme a  leerlos acostumbro a esperar varios años y durante ese tiempo valoro las críticas y las opiniones de otros lectores sin que ello suponga objetividad por mi parte ya que mi decisión final suele ser fruto de un impulso más que del análisis.
Así ha ocurrido con “El último Catón” un absoluto éxito editorial desde que fue publicada en 2001.  Matilde Asensi  es una buena escritora de novela histórica y de aventura. Ésta pertenece a un género que podíamos llamar  de “suspense esotérico” que llegó a su máxima popularidad en 2003 con otro gran best seller, “El  código da Vinci” de Dan Brown, y que desde entonces ha propiciado la aparición de muchas novelas de este tipo, no todas buenas y muchas incluso lamentables, amparadas en la adhesión del público hacia esta literatura mezcla de misterio, fantasía, y divulgación.

Ciertamente el esoterismo es un auténtico filón para este tipo de literatura. Todo un conjunto de cultos  iniciáticos, filosofías mistéricas, antiguas sectas heréticas, órdenes militares con rituales sincréticos, organizaciones esotéricas elitistas, textos sagrados apócrifos rechazados por la religión oficial y un largo etcétera. Toda esta tradición mistérica se manifestó a lo largo de la historia mediante una exuberante simbología, fruto de la ilegalidad, la persecución, o el elitismo de los iniciados, y en todo caso confusa por cuanto se presta a múltiples interpretaciones. En fin, las ciencias esotéricas son de  difícil estudio histórico pero muy aptas para estimular la fantasía del lector.

El esquema de estas novelas suele ser muy parecido. Pueden comenzar con un suceso de tipo policíaco rodeado de misterio pero también de símbolos. Los protagonistas, muy cultos y con trabajos relacionados con el arte, emprenden una investigación deductiva basada en estos símbolos que a veces los lleva a soportar pruebas peligrosas y a profundizar en sucesivos misterios encadenados. Algo parecido a un camino iniciático en el que aparece velada y semioculta la presencia de una supuesta secta esóterica que pretende ser la guarda y defensora de un importante secreto que debe ser desvelado.
Aunque el lector espera impaciente el desenlace, la trama se hace a veces tan complicada que se necesita un final rápido que corte y explique de lleno la maraña argumental; algo parecido al  “deus ex machina” de las antiguas tragedias latinas. Con frecuencia este final  desilusiona un poco a veces por ingenuo, otras por excesivamente fantástico, y suele dejar algunos puntos oscuros si se pretenden explicar todos los misterios argumentales. Cuando se produce el desenlace el lector comprende que en realidad es lo que menos importa. Lo interesante es en suma el proceso de búsqueda, rico en simbología y fantasía, es el camino y no la meta.

Para terminar, debo de aclarar que después de “El código da Vinci” he leído unas cuantas novelas de este género, casi todas bastante malas, a veces rozando lo ofensivo para la inteligencia de un lector medio. Por comparación esta de Matilde Asensi me parece buena, bien construida y en muchos aspectos superior a la más popular de Dan Brown. Se lee con facilidad e interés.

domingo, 5 de diciembre de 2010

ESPAÑA, SUEÑO Y VERDAD. María Zambrano


María Zambrano (1904-1991) fue una figura destacada de la intelectualidad española del pasado siglo y no obstante la gran desconocida para una amplia mayoría de lectores, debido en parte a un prolongado exilio de nuestro país (1937-1984) y a su filiación política republicana, algo decisivo en su biografía pero poco importante en el contenido de su obra literaria esencialmente dedicada a la filosofía.

Fue discípula de Ortega y Gasset y durante su formación mantuvo contacto y amistad con intelectuales de las generaciones del 98 y del 27, entre otros con los poetas Antonio Machado, Luis Cernuda y Miguel Hernández. En su juventud vivió en Segovia, Madrid, Valencia y Barcelona y en su exilio viajó y residió en Chile, México, La Habana, París, Roma y otros lugares de Francia e Italia. Era pues una mujer cosmopolita lo cual sin duda enriqueció su pensamiento que partiendo de la filosofía de Ortega, ecléctica entre racionalismo e idealismo (“razón vital”, “perspectivismo”), evolucionó hacia otro eclecticismo que podría definirse como “racionalismo poético” una filosofía con fuerte tendencia mística.
Para Zambrano la razón, que es duda y pregunta a un tiempo, es  el método para explicar parte de la realidad, la de las cosas (verdad científica). Pero el racionalismo es insuficiente cuando buscamos la esencia de lo humano porque en el hombre subyace un fondo oculto y misterioso, caótico, primigenio y no revelado, algo que ella llama “sagrado” o “poético”.  La “razón poética” es el método a seguir en la búsqueda de dicha esencia. Un método pasivo, basado en el ensimismamiento que conduce a una especie de revelación.

La presente obra está integrada por una serie de ensayos en los que la autora analiza algunos de los temas y personajes más sobresalientes de la cultura española. Mitos muy nuestros como Don Juan o el Quijote,  personajes legendarios como el Cid; otros sobre la “mujer literaria” de Galdós, las ideas contrapuestas sobre la vida en Ortega (filosofía vital) y Unamuno (sentimiento trágico), y algunos  dedicados a pintores como Picasso o  a la ciudad de Segovia. En todos estos ensayos aparecen algunas de las ideas directrices de su filosofía que antes he intentado resumir, expresadas en un lenguaje muy parecido a la prosa poética.
Tengo que reconocer que es una obra interesante por su contenido e incluso por su estética, pero de difícil lectura, al menos para mí. Y es que me resulta complicado profundizar en la densa complejidad conceptual del lenguaje metafísico y más aún en el poético, tan dado a la introspección, tan intimista y, por tanto, tan personal del autor. Tengo pues que suponer que no estoy especialmente bien dotado para penetrar en el fondo de la especulación filosófica ni en la poesía, por más que pueda disfrutar de los aspectos formales y estéticos de esta última.

Repito, un libro interesante que obliga a una lectura detenida y profunda. Muy adecuado para aquellos aficionados a “la funesta manía de pensar”.


miércoles, 24 de noviembre de 2010

EL TERCER REICH. Roberto Bolaño


Se trata de la novela póstuma de un escritor de fama póstuma. Roberto Bolaño (1953-2003) fue un poeta y novelista chileno educado literariamente en el exilio, primero en México y después en España, concretamente en Cataluña. Muerto prematuramente, fue uno de los representantes del “infrarrealismo”, un movimiento de vanguardia literaria muy crítica con la anterior generación de autores latinoamericanos consagrados oficialmente, los representantes del llamado “realismo fantástico”. Escritor controvertido, rebelde e hipercrítico, alcanzó el éxito tras su muerte, de forma paradójica en el mercado norteamericano cuando su obra fue traducida al inglés, y actualmente es uno de los autores de moda.

“El Tercer Reich” es una de esas obras difíciles de comentar porque la tentación de ser demasiado descriptivo puede arruinar la novela a futuros posibles lectores, algo que sería imperdonable porque se trata de una narración que mantiene un interés “in crescendo” hasta su desenlace.
        El relato resalta lo inquietante que puede ser la realidad, lo aparentemente cotidiano y rutinario cuando se impregna de un halo de misterio. Nada más  rutinario y apacible que unas vacaciones de verano en la Costa Brava que el protagonista, un joven experto en “wargames”, nos cuenta escribiendo un diario. Pronto se verá rodeado de personajes, misteriosos unos, inquietantes e incluso siniestros otros. Todo contribuye a enrarecer el ambiente que se torna obsesivo y mantiene en el lector una sensación de peligro indefinido que puede avocar a un desenlace fatal en cualquier momento.
En su conjunto creo que el relato explora lo imprecisa y borrosa que puede llegar a ser la frontera entre realidad y fantasía. En mi opinión es una obra interesante con bastantes aspectos originales en su desarrollo argumental.
Por cierto, el diseño de la cubierta del libro simboliza a la perfección mucho de lo que se ha comentado. La imagen de serenidad y normalidad representada por la bañista tomando el sol atravesada por la sombra que provoca la inquietud por lo desconocido, por una realidad revelada a medias.

sábado, 20 de noviembre de 2010

LA VIDA BREVE / CAVALLERIA RUSTICANA


De nuevo ópera en nuestra ciudad, con una programación doble; “La vida breve” de Manuel de Falla y “Cavalleria rusticana” de Pietro Mascagni, interpretadas por una compañía española, los Coros y Ballet Ópera 2001, junto a la orquesta búlgara de Pleven.
Me parecer acertado el  haber reunido las dos obras en una sesión única porque coinciden en algunos aspectos y ofrecen así un conjunto armónico. Ambas son de corta duración, en uno o dos actos, lo cual facilita el asociarlas y cierta economía de medios en la representación escenográfica. Escritas entre finales del XIX y principios del XX, la acción se desarrolla en esa misma época, ambas son de un genuino ambiente castizo, localizadas en el Albaicín granadino la primera y en la Sicilia rural la segunda. Las dos son dramas de amor y en las dos tienen un papel destacado los coros y la danza como elementos asociados al canto.

        “La vida breve” nos muestra el amor entre una gitana y un señorito “granaino” traicionado por este último cuando la abandona y se casa con una mujer de su clase. Durante toda la obra se repite el estribillo de un canto de los herreros del barrio gitano: “¡¡Malhaya quien nace yunque, en vez de nacer martillo¡¡”, una frase de clara resonancia social aplicada aquí al amor imposible entre amantes de distinta posición social, cultural y económica. Pero a pesar de su influencia romántica, la obra me parece algo fría y académica porque la acción resulta una perfecta excusa para mostrarnos el tipismo del lugar. Por eso lo más destacable de esta ópera son sus coros y sobre todo sus números de danza entre las que sobresale  alguna, como la nº 1, muy reconocible por todos. Lo menos bueno, los personajes que en mi opinión tienen poca fuerza pasional. La gitana Salud (soprano) es más sufridora que apasionada en su amor y su novio Paco (tenor), marcado por el engaño, parece más un rufián que un buen amante.

    



 La vida breve. Danza nº1



        


         En cambio la segunda obra, “Cavalleria rusticana” es de todo menos fría. La típica ópera italiana, drama con tintes de tragedia griega, de personajes afectados por fuertes sentimientos. En ella hay de todo, amor apasionado y amor  despechado, celos, traición, honor ultrajado, venganza y hasta sacrificio generoso. Abundan aquí más las arias y los dúos entre la pareja principal Santuzza (soprano) y Turiddu (tenor) aunque también destacan los coros, en particular el “Regina coeli laetare” y un delicioso intermezzo musical próximo al desenlace del drama.
En fin, una estupenda noche de ópera. 
Cavalleria rusticana. Intermezzo

Cavalleria rusticana. Regina coeli laetere

Cavalleria rusticana. Addio alla Madre

domingo, 14 de noviembre de 2010

LA RED SOCIAL. David Fincher


“La Red social” ha sido considerada por la crítica una de las mejores películas de este año 2010. En mi opinión lo más destacable  es su excelente guión, adaptado de  una novela de Ben Mezrich sobre Mark Zuckerberg, el creador de la red “Facebook”.

No pretendo aquí hacer una sinopsis de la trama argumental sino comentar algunos aspectos destacables de la misma. Mark Zuckerberg, es la representación iconográfica, la imagen del triunfador, entendido al modo norteamericano como “self made man”, hombre hecho a sí mismo que por su inteligencia, esfuerzo, y voluntad, crea un imperio económico y alcanza el máximo reconocimiento social. Es en fin el escalón más alto que se puede alcanzar en  la llamada “american way of life”, exponente de la igualdad de oportunidades que en teoría ofrece la democracia americana.
Pero esta imagen del triunfo se ha actualizado y ahora vivimos en un mundo más acelerado, por eso el triunfador lo es cada vez más joven y el éxito no llega como resultado del esfuerzo de toda una vida sino gracias a ideas geniales o aptitudes físicas excepcionales, caso de los deportistas de élite. Un éxito prematuro que a veces es mal asimilado por adolescentes inteligentes hasta la genialidad pero inmaduros en el plano emocional. Así, en el camino hacia el triunfo van quedando al margen afectos y amistades traicionadas por la idea obsesiva de poder  que, una vez alcanzado deja un resabio amargo porque no todo se puede conseguir.

El segundo aspecto a destacar en este guión es la importancia creciente de las nuevas modalidades de comunicación propiciadas por Internet. El papel de la prensa como creadora de opinión se ha visto superada por estas redes que además pueden provocar la movilización social. Hasta ahora hemos visto como  mediante las mismas se puede convocar a los jóvenes para una “macrofiesta” o una concentración de protesta. Sólo el tiempo nos dirá si la movilización puede llegar a extremos revolucionarios y sin fronteras.   

viernes, 5 de noviembre de 2010

AKHENATÓN. Naguib Mahfuz


No me parece una de las mejores obras de este escritor egipcio, Premio Nobel de 1988. Se trata de una novela histórica centrada en la figura de Amenhotep IV (1353-1336 a.C.), faraón de la XVIII dinastía que cambió su nombre por el de Akhenatón  y protagonizó la primera revolución o reforma religiosa de la historia.

       Hasta no hace mucho, los historiadores occidentales, quizás influidos por el cristianismo, vieron con simpatía la religión egipcia  de Atón (el disco solar)  al considerarla como la primera visión monoteísta de Dios en un mundo antiguo dominado por el politeísmo.
En la actualidad está aceptado que se trató más bien de una reforma de carácter político destinada a limitar  el poder de la casta sacerdotal del dios tebano Amón. El padre de Akenatón, Amenhotep III, fue el primero en dictar leyes y medidas para limitar dicho poder pero fue su hijo, al que se atribuye un carácter de iluminado, el que materializó la revolución amarniana impregnada de pacifismo y tan conceptual que eliminaba las tradicionales representaciones antropomorfas del nuevo dios, algo que no casaba bien con la mentalidad egipcia y que a la larga la llevó al fracaso. En este ambiente de misticismo y deseos de paz universal, Ahenatón y su esposa, la famosa Nefertiti, se proclamaron únicos intermediarios entre el dios Atón y sus seguidores, al tiempo que fundaron una nueva capital llamada Aketatón (Tell-Amarna). Con estas dos medidas eliminaban de golpe el poder de los sacerdotes y acabaron con  la hegemonía tebana convirtiendo así a la nueva religión en instrumento de revolución política, aunque de hecho el politeísmo no fue proscrito, sólo  convirtieron el culto solar en la religión estatal.

La novela de Naguib Mahfuz aborda este conocido episodio del Antiguo Egipto dándole un enfoque relativamente original en el que los personajes históricos que rodearon al faraón, la reina madre Tiy, su maestro Ay, el general Horenheb o su esposa Nefertiti, entre otros, opinan sobre Akhenatón según su visión de los hechos y bajo la óptica de sus propios intereses particulares. Pero a pesar de todo la resultante es una narración algo monótona en la que el escritor egipcio sacrifica los que son algunos de sus principales valores literarios, su gusto por la leyenda y los cuentos populares, todo en aras de un afán de objetividad a la que no está obligada la novela histórica. En resumen, como historia no aporta nada y como relato pierde el misterio, el  romanticismo y la chispa a la que nos tenía acostumbrado este escritor en sus otras novelas ambientadas en el antiguo Egipto.

domingo, 24 de octubre de 2010

ROMEO Y JULIETA. Sergéi Prokófiev





El ballet y la ópera son géneros musicales en los que el canto y la danza clásica se asocian al teatro en un todo armonioso y magnífico. Por desgracia este tipo de espectáculos requieren un montaje costoso y hasta hace poco no era frecuente verlos fuera de las grandes ciudades como Madrid o Barcelona.
Este panorama ha cambiado en los últimos años gracias a las giras por España de algunas compañías rusas. Son grupos formados en la última década, que quizás operan como escuela y cantera de los grandes teatros de Moscú o San Petesburgo y están integrados por cantantes o bailarines jóvenes bajo la dirección de alguno de ellos ya consagrado. Se acompañan de pequeñas orquestas también rusas o de países centroeuropeos como Eslovaquia, Croacia o Chequia. Sus primeras figuras son jóvenes que han conseguido ya algunos premios de interpretación y se consagran o hacen curriculum en estas giras internacionales.

 Gracias a este tipo de compañías de bajo presupuesto, hemos podido disfrutar en capitales de provincia de algunas buenas óperas y ballets, algo increíble hasta hace muy poco. No obstante, la crisis económica parece que también afecta a estos espectáculos y para ahorrar gastos ahora prescinden de la orquesta y nos ofrecen “música enlatada” con lo que claramente se empobrecen porque la peor de las orquestas es siempre superior al mejor de los equipos de sonido. De ahí mi decepción al comprobar que era el caso de esta representación del “Romeo y Julieta” de Prokofiev, con una música de enorme riqueza y expresividad artística que hubiera merecido la interpretación en directo.

Tras su publicación en 1935, la partitura de este autor ruso fue considerada “imbailable” por los directores del Bolshoi de Moscú debido a su complejidad y cierto carácter de música experimental. El tiempo no les dio la razón y tengo que decir que la coreografía de nuestra representación era excelente y se adaptaba perfectamente a la música. Para seguir en positivo debe destacarse la excelente actuación de la “primera bailarina” (Julieta) que nos deleitó con una excelente ejecución además de manifestar grandes dotes interpretativas en un papel de intensa emotividad. También destacable el bailarín que interpretó a Mercucio y bastante más modesto en su actuación el Romeo.

La representación de este “Romeo y Julieta” en nuestra ciudad pagó su deficiencia musical al precio de una baja asistencia de espectadores que apenas llenaron un tercio del aforo.

Montescos y Capuletos: 
Danza de los Caballeros 
 

viernes, 22 de octubre de 2010

ENSAYO SOBRE LA TOLERANCIA. Voltaire



Hace más de doscientos años, los escritores de la Ilustración francesa definieron los conceptos políticos, éticos, y filosóficos que son la base de nuestra actual civilización occidental; división de poderes, laicismo estatal, contrato social, predominio de la razón, progreso científico, y tolerancia. En concreto esta última me sugiere una reflexión.

Desde que se formularon estos principios hemos sufrido en Europa toda clase de conflictos; revoluciones, dictaduras, guerras civiles, totalitarismos genocidas. Y cuando creíamos superados todos los fanatismos y estábamos cómodamente instalados en la democracia, el estado de derecho y del bienestar, basta una crisis económica para ver de nuevo el rebrote de la sinrazón en forma de xenofobia e intolerancia religiosa.
       Por eso me resultó atractiva la lectura de este pequeño “Tratado sobre la tolerancia” que casualmente vino a mis manos. Y es que la tolerancia religiosa fue una de las ideas directrices del pensamiento de Voltaire (1694–1778), uno de aquellos ilustrados; escritor además de filósofo, historiador, abogado y precursor del periodismo, entre otras facetas. Sus escritos le llevaron a enfrentarse con la Iglesia católica, pero también con los calvinistas y hugonotes franceses. Fue encarcelado por este motivo y sufrió por ello exilio en Inglaterra hasta que finalmente fijó su residencia en Ginebra, fuera del alcance de los católicos franceses. Se le consideró ateo cuando en realidad era sólo deísta y creía en un Ser Superior no mediatizado por las religiones.
       El autor introduce su ensayo mediante un caso judicial, el de Jean Calas un hugonote de Tolouse que en 1761 fue acusado y ajusticiado por el asesinato de su hijo que supuestamente quería convertirse al catolicismo. Voltaire escribió y publicó sobre este caso toda una serie de artículos denunciando un flagrante error judicial propiciado por los prejuicios fanáticos del vecindario católico de la víctima. Lo que hoy llamamos un “juicio paralelo” popular. Mediante una hábil campaña periodística en Paris consiguió la revisión del caso por la Corte real y la rehabilitación de Calas y su familia injustamente acusados. A continuación el filósofo ilustrado desarrolla su ensayo explicando las ventajas prácticas de la tolerancia religiosa, las consecuencias del fanatismo religioso en Francia durante el siglo anterior (guerras de religión, matanza de San Bartolomé). Hace historia y explica la tolerancia que en la antigüedad tuvieron griegos y romanos en materia de religión (excepto el caso de Sócrates). Mantiene que Cristo nunca fue intolerante y que tanto los Evangelios como los escritos apologéticos predican la indulgencia. Denuncia el fanatismo religioso medieval, fruto de la ignorancia, de la superstición y de las disputas teológicas estériles de los primeros siglos de cristianismo. Expone las ventajas sociales y políticas de la tolerancia religiosa, de su utilidad para el Estado y que la misma es acorde con el derecho natural y necesaria para el desarrollo de la razón y de la ciencia. Termina finalmente el ensayo haciendo una apología de la tolerancia universal y con una plegaria a Dios pidiendo el triunfo de la misma.
El estilo del texto es claro y sencillo, alejado de toda grandilocuencia. En ningún momento ataca la fe y las creencias católicas aunque manifiesta una fina ironía al exponer las consecuencias del fanatismo católico. Parece que escribió el libro bajo seudónimo y nunca admitió claramente su autoría quizás para evitar las represalias de la Iglesia que finalmente cayeron sobre toda su obra literaria.
      Si hemos de juzgar por este ensayo, considero injusto el estigma de “ateo” que se le adjudicó a Voltaire. Mas bien pienso que algunas de sus frases e ideas deberían ser incluidas en los contenidos educativos, por ejemplo en esa asignatura de “Educación para la ciudadanía” tan controvertida y denostada en nuestra enseñanza actual.

domingo, 10 de octubre de 2010

EN TIERRAS BAJAS. Herta Müller



Si revisamos la biografía de Herta Müller estaremos de acuerdo en que su infancia no debió ser demasiado afortunada. Nació en el Banato, una región al oeste de Rumania rodeada de ríos, entre ellos el Danubio, pero de tierras pobres en las que a penas se podía cultivar algo más que patatas, remolacha y maíz. Tan pobres que en el siglo XVIII estaban despobladas y sus penúltimos dueños, los austrohúngaros, las repoblaron con campesinos desposeídos del sur de Alemania. En el seno de esta minoría étnica germanoparlante, conocida como “los suabos del Banato” nació nuestra autora ocho años después de acabada la Segunda Guerra Mundial, cuando la región fue adjudicada en su mayor parte a Rumania. Igual que los sudetes de Checoslovaquia, estos alemanes pagaron las culpas del régimen nazi en la nueva Rumania comunista surgida de la guerra. Como ilustración de este pasado conflictivo destacaremos que el padre de la escritora fue miembro de las Waffen-SS y su madre fue deportada en 1945 a Rusia donde pasó cinco años en un campo de trabajo. Con estos antecedentes, y educada en la cultura alemana, es lógico que en su juventud se enfrentara al dictatorial régimen de Ceaucescu, siendo interrogada y acosada muchas veces por la policía. Esta oposición de la autora a la dictadura comunista se refleja en toda su obra y al parecer fue decisiva para que se le premiara en 2009 con el Nobel de literatura.

“En tierras bajas” fue su primera obra publicada (1982). Se trata de una colección de cuentos en los que se muestra las duras condiciones de vida de los campesinos alemanes y las difíciles relaciones familiares que la pobreza condiciona, todo esto visto por una niña y mezclado con sus ensoñaciones personales. La resultante es una muestra de fantasía y realidad que recuerda algo el llamado “realismo fantástico” de algunos escritores latinoamericanos. Con estos mimbres se podrían haber elaborado unos relatos conmovedores, pero la impresión que causan es bien distinta. Estos cuentos, mas que narraciones son mera descripción fría y minuciosa, carente de emotividad, que en ocasiones se recrea en los aspectos más sórdidos y escatológicos. Quizás la autora pretende destacar así la dureza de su tierra natal, pero la consecuencia, al menos en mi caso, es que acaba provocando el desinterés del lector.

Cierto que es injusto juzgar toda la obra de Herta Muller por estos relatos, pero tengo la impresión de que el Nobel ha premiado en ella el compromiso político antes que la buena literatura.

viernes, 1 de octubre de 2010

LA SOLEDAD DE LOS NUMEROS PRIMOS. Paolo Giordano

El acceso de Paolo Giordano (1982) al mundillo literario fue aquello del dicho: “llegar y besar el santo”. En efecto, con sólo 26 años publicó ésta, su primera novela, que le hizo famoso. Éxito de ventas, ganadora de prestigiosos premios y traducida a varios idiomas. Parece que este joven escritor italiano es además un científico de cierto nivel, especialista en física nuclear y ha colaborado en causas humanitarias con diversas ONG. Ha publicado desde entonces dos novelas más y muchos relatos cortos en prensa.
En mi opinión, La soledad de los números primos (2008) es un merecido triunfo para un relato original y un tanto inquietante. La historia de un amor imposible entre dos adolescentes, Alice y Mattia, marcados ambos por sucesos terribles ocurridos en su infancia, secretos inconfesables, de los que imprimen su huella para siempre y los conducen al aislamiento social y familiar, a una soledad deseada y temida al mismo tiempo.
El título, alusivo a las matemáticas, es una metáfora del propio relato. Los números primos, solo divisibles por sí mismos y por la unidad, aparecen de forma ocasional sin ninguna relación periódica en la serie de los números. En algunas ocasiones se presentan como primos gemelos, es decir, en parejas, pero no de forma sucesiva sino separados por otro número no primo. Los protagonistas son como esas parejas, arrastran su soledad y casi contactan sin llegar a juntarse. Se reconocen en su aislamiento, se comprenden y se atraen, pero el peso de sus secretos y sus traumas les impide unirse. Son como las líneas paralelas, iguales pero destinadas a no contactar nunca.
La trama argumental se desarrolla de forma lineal en el tiempo, dividida en grandes capítulos, señalados con fechas anuales que encuadran la evolución de los protagonistas desde la infancia a la edad adulta. Éstos a su vez se subdividen en otros, numerados y más cortos, que enfocan la acción hacia cada uno de ellos a modo de escenas muy visuales en lo descriptivo y con diálogos cortos. El narrador en tercera persona nos muestra sus sentimientos y actitudes en las que hay de todo; sufrimiento, culpa, autolesión, venganza y soledad.
El tono del relato no es trágico, pero está salpicado de momentos francamente angustiosos que pueden provocar inquietud en el lector. Pienso que esto se debe a que, de alguna forma, nos reconocemos en los sentimientos de los personajes que, en mayor o menor medida, todos hemos experimentado alguna vez. El deseo imposible de comunicarse con otros, la atracción frustrada por la timidez, los pequeños o grandes secretos que guardamos en nuestro interior y nunca compartimos por vergüenza o miedo a ser juzgados por ellos.
La soledad de los personajes carece de aspectos positivos, es opresiva, pero en cierto sentido deseada por los protagonistas como un medio de redención de sus culpas que en el fondo los conduce a la serenidad y la paz interior. Rechazan el amor y la comprensión y se conforman con la complicidad de saberse iguales.
En fin, se trata de una estupenda historia relatada con sencillez, sin artificios literarios, que agobia en algunos momentos, pero no te deja indiferente y te engancha hasta el final.