La etimología es otra más de mis aficiones inútiles. Hace mucho tiempo que siento fascinación por el origen de las palabras y la evolución de su significado con el paso del tiempo. Me gustaba aquella comparación con los seres vivos, en el sentido de que nacen, cambian y también mueren. Por eso no he podido resistirme a este ensayo cuyo título presagiaba ideas interesantes en el ámbito de una divulgación asequible a los que no somos expertos en materia lingüística.
