Hoy doy comienzo al comentario con un pensamiento o sensación particular que puede parecer un tanto radical: Desde hace algún tiempo me aburren esas interminables novelas que alargan la trama a base de aclaraciones innecesarias o digresiones sin sentido, con el inconfesable objetivo de alcanzar el número de páginas necesario para justificar el precio de venta. Pura literatura al peso. No sé si el cansancio lo provoca mi evolución como lector o son cosas de la edad tardía. Lo cierto es que valoro más la narrativa capaz de resumir en un relato corto elementos tales como profundidad conceptual y belleza estética, emotividad sin sensiblería o reflexiones y memoria del pasado que sentimos como nuestra.
