El entretenimiento es la finalidad más básica pero no la única ni exclusiva de la lectura. La misma intención se puede buscar en los medios audiovisuales, cine, radio o televisión. La buena literatura debe perseguir otros fines adicionales: incitar la curiosidad o el ansia de conocimiento, la intriga ante misterios apenas desvelados e incluso estimular el puro goce estético del lector.
