Los humanos modelamos mediante la memoria nuestra propia verdad individual y nos acomodamos a ella. Pero como seres sociales nos preocupa también nuestra imagen, la que ofrecemos a los demás, por la que somos valorados y juzgados. Son pocos los que consiguen hacer realidad aquel aforismo griego: “conócete a ti mismo”. Pero casi nadie elude el intento de ofrecer al mundo su mejor versión. Menos aún, los que han pasado a la historia. Este el caso de Michel de Montaigne (1533-1592), el genial creador del género literario del ensayo. Conocemos su historia: noble y rico, gran humanista, político y diplomático en una etapa difícil de la historia de Francia, las guerras de religión. Reconocido por su tolerancia y admirado por reyes de uno y otro bando que aceptaron sus sabios consejos.
