En tiempo de Cuaresma he asistido a la segunda audición del VII Ciclo de Música Sacra, titulado Sacrum, organizado por la Catedral con la colaboración de Caja Rural, y la no menos importante, dos de las mejores corales de Jaén. Ha sido un goce para el oído de los melómanos aficionados como yo, y también casi un acto de expiación penitencial, a merced de frio, viento y lluvia en una desapacible tarde y noche.
