La historiografía clásica grecolatina ha heredado una pésima opinión sobre los sofistas griegos, gracias entre otros muchos a filósofos como Sócrates y Platón. En concreto, éste último los criticó abiertamente en su diálogo Fedro en el que analiza la relación entre filosofía y retórica.
jueves, 4 de marzo de 2021
DISCURSOS. Lisias
martes, 23 de febrero de 2021
AFTER DARK. Haruki Murakami
Inmersos y educados como estamos en la órbita del mundo occidental nos resulta difícil percibir la esencia de otras culturas, en concreto de las orientales. Fui consciente de ello cuando inicié hace años la lectura de los Versos satánicos de Salman Rushdie y tuve que abandonarla por la casi total incomprensión de un texto que aludía de continuo a dioses, mitos y costumbres de la sociedad hindú y musulmana que ignoraba de manera absoluta.
domingo, 7 de febrero de 2021
EL FANTASMA DE CANTERVILLE. Oscar Wilde
No soy un lector sistemático en cuanto a leer inmediatamente los libros que adquiero, así que muchos de ellos quedan postergados durante meses o incluso años en mi biblioteca. Esto se acentúa en el caso de las colecciones y por ese motivo hace tiempo que renuncié a ellas. Para rescatar del olvido algunos títulos, suelo revisarlos con cierta periodicidad y ahora encontré éste, en una de aquellas colecciones que se editaban a precios económicos para ser adjuntadas a la prensa dominical, en este caso bajo el epígrafe general de Aventuras. Lo primero que incitó mi curiosidad fue ver incluido en este subgénero narrativo a Oscar Wilde, junto a otros escritores bastante más paradigmáticos del mismo como Julio Verne o Jack London. Lo segundo, comprobar que no se trataba de la típica novela de aventuras sino de una antología de sus mejores cuentos.
jueves, 28 de enero de 2021
EL AGUA DEL BUITRE. Andrés Ortiz Tafur
El libro que hoy comento me induce a pensar que, a veces, el cuento es el subgénero narrativo más parecido a la poesía. Y no por la rima o el ritmo, que pueden tener su alternativa en la prosa poética, sino por esa capacidad de condensar en pocas líneas o versos los sentimientos, emociones o sensaciones más profundas y subjetivas. También porque, en ambos casos, la forma, la estética del relato o del poema, suele ser tanto o más importante que el fondo, lo que en ocasiones desorienta al lector cuando se sumerge en el universo simbólico del autor, la expresión externa de su psicología más íntima. Los cuentos y los poemas, por su brevedad, se agrupan en colecciones o antologías, unidos por el nexo de una idea común, más o menos explícita, que los trasciende. Pero en su individualidad, son como pequeñas golosinas que nos provocan sensaciones intensas y después se disipan como las burbujas de un buen champán. Por eso los olvidamos y renovamos su lectura pasado el tiempo, y quizás entonces la propia evolución personal o un nuevo estado de ánimo nos hace desentrañar analogías o metáforas antes veladas.
jueves, 21 de enero de 2021
EL BESO DE LA MUJER ARAÑA. Manuel Puig
A pesar de lo dicho, la que
posiblemente sea su mejor novela, El beso de la mujer araña (1976), no
me parece una obra autobiográfica, aunque la trama ficcional parezca
intensamente infiltrada por la psicología del autor.
En la descripción del argumento, creo
que será un resumen adecuado citar la sinopsis de contraportada: “Durante la
dictadura militar argentina, un activista político [Valentín Arregui] y
un homosexual [Luis Alberto Molina] comparten la celda de una cárcel
bonaerense. Para paliar la soledad y el continuo miedo a la tortura, ambos
presos conversan largamente. Mientras el activista político rememora su pasado
y fantasea sobre su futuro, el homosexual se aferra a una realidad diferente,
romántica y soñadora”. Solo Añadiré que Valentín representa la
racionalidad encaminada a la acción y Molina es todo sentimiento y
emotividad, el hombre que desea ser mujer.
En los primeros capítulos se traza un
profundo y definido perfil psicológico de los personajes, que evolucionan y
cambian conforme avanza la relación entre ambos mientras la trama prosigue
hacia un desenlace que, aunque previsible, no presentimos del todo.
No me interesa extenderme más en los
entresijos del relato. Solo diré que es intimista y sentimental con tendencia
al melodrama. En cuanto a la posible intencionalidad política, o reivindicativa
de la homosexualidad, me parecen aspectos secundarios. No obstante, durante la
dictadura militar la novela fue prohibida en Argentina por esos motivos.
Quiero centrar mi comentario en
cuestiones estructurales de cierta originalidad, bien porque aluden a los gustos
estéticos del escritor o por actuar como refuerzo de algunas ideas que me
parecen trascendentes en la obra. Me refiero a la indefinición, la ambigüedad e
incluso la duplicidad que anidan, casi ocultas, en el alma humana.
Todo el relato - exceptuando algunos
párrafos en cursiva a modo de monólogo interior – es un diálogo continuo de los
protagonistas, por lo que más que una novela parece el guion de una película.
De hecho, su versión a la pantalla fue dirigida por el argentino Héctor
Barbenco en 1985, se compuso un musical para Broadway del mismo título y el
propio autor la tradujo al teatro, algo que no debió suponer gran esfuerzo en
mi opinión.
Casi toda la acción se desarrolla en
el interior de una celda, escenario único y muy teatral. Molina la compara
con una isla que paradójicamente aísla y protege de los peligros del exterior
al tiempo que favorece la unión física y espiritual de los protagonistas. Para
matar el tiempo Molina cuenta a Valentín una serie de películas,
algo que asociamos a las Mil y una noches. Unas son de terror, la
primera es real, El beso de la mujer pantera (1942) de Jack Tourneur
y otra, La vuelta de la mujer zombi, es ficticia pero mezcla de otras
dos reales, White zombi (1932) y I walked whit a zombie
(1943). En ambas el terror no es
explícito, sino que la tensión está precisamente en lo que no se ve; sombras en
la oscuridad y otros efectos visuales o auditivos, en resumen, lo indefinido
como amenaza, la ambigüedad o la duplicidad de la mujer zombi o pantera.
Precisamente el beso de ésta última sirve al final como paralelismo con el de
la mujer araña. Todas las demás
películas son ficticias tales como Destino, una de propaganda nazi en la
que la protagonista Leni Lamaison tiene un sorprendente parecido con Leni
Reifenstahl, una actriz y cineasta alemana, figura controvertida por su
colaboración con el nazismo, pero auténtica innovadora en técnicas
cinematográficas. En otras predomina el tono melodramático; amores imposibles,
tríos amorosos, sacrificio femenino adobado con tangos y boleros. En la
respuesta y comentarios de Valentín a las películas se puede apreciar su
evolución. Desde la crítica inicial de los aspectos sociales de las mismas
hasta una progresiva identificación con los elementos estéticos y emotivos del
argumento.
Otro aspecto a destacar son las notas
al texto que, lejos de aclarar o definir palabras o sentido de frases, son
auténticas y extensas digresiones que rompen los diálogos y nos introducen en trabajos
de la escuela freudiana acerca de la homosexualidad. De nuevo una de las
influencias de Manuel Puig, y de nuevo lo indefinido y lo ambiguo,
porque frente a unos estudios que explican causas y consecuencias se presentan
otros que los desmienten o defienden teorías contrarias.
En cuanto al estilo, el texto abunda
en modismos y arcaísmos del castellano argentino, con diminutivos típicos del
mismo que en ocasiones refuerzan la dulzura y emotividad de los comentarios.
Sirva este ejemplo, “sirvientita” por “sirvienta”, que alivia y
da cariño a un oficio con cierta connotación humillante.
Concluyendo. Estamos ante una buena
novela, cruda en ocasiones, pero sobre todo emotiva y también triste. Con
algunos elementos originales en estilo y estructura que han sido objeto de
análisis bastante más profundos que los míos. Algunas publicaciones han
incluido esta novela entre las 100 mejores en lengua castellana. Yo no diría
tanto, pero todo es cuestión de gustos.
miércoles, 13 de enero de 2021
LAS UVAS DE LA IRA. John Steinbeck
La definición de clásico literario es siempre imprecisa y sujeta a controversia, pero creo que podemos considerar a Steinbeck como un clásico de la literatura norteamericana del siglo XX. A los que tenemos cierta edad nos siguen gustando títulos como De ratones y hombres,Al este del Edén y La perla o sus correspondientes versiones cinematográficas. Y por supuesto la novela que hoy comento, considerada como su mejor obra y todo un clásico porque trasciende su época y el lector puede ver reflejadas en sus páginas conflictos que son universales y extrapolables a otros similares de plena actualidad.
martes, 15 de diciembre de 2020
LA TÍA MAME. Patrick Dennis
La novela de humor no es una de mis especialidades preferidas en la narrativa, aunque reconozco su cualidad para la evasión en estos tiempos difíciles que vivimos. La razón es que prefiero buscar en mis lecturas valores más trascendentes que la pura distracción o divertimento, sin renunciar por ello a esto último. Dicho lo cual, me ha gustado la obra que hoy comento y creo que su autor, hasta ahora desconocido para mí, está a la altura de los grandes maestros del humor contemporáneo, entre los que cuento a los anglosajones Tom Sharpe, John Kennedy Toole o el español Eduardo Mendoza entre otros muchos que merecerían ser citados.
martes, 24 de noviembre de 2020
MISERICORDIA. Benito Pérez Galdós
El libro de hoy es la propuesta mensual de mi club de lectura ofrecida en un volumen de la editorial Anaya. Se trata de una edición de 1984 que incluye un prólogo del propio autor, con ilustraciones de Leonardo Alenza (1807-1845) y en el apéndice una colección de notas, biografía del autor y un extenso comentario al texto a cargo del escritor y crítico Pascual Izquierdo. Lo dicho sirve para indicar que mis propias opiniones sobre la obra serán escasas y resumidas, para no redundar ante mis compañeros de club en lo ya escrito con mejores palabras y conocimientos que los míos. A los demás lectores les remito a las ediciones de la mencionada editorial que sin duda recogerán todo o parte de lo señalado en esta antigua edición.
viernes, 13 de noviembre de 2020
HISTORIA DE LOS ANIMALES. Claudio Eliano
No es la primera vez que reivindico la utilidad de volver la mirada a los clásicos grecolatinos, no sólo en cuanto a retorno y revisión de nuestros orígenes culturales sino como forma de comprender mejor el presente. Llevo años leyendo, y modestamente estudiando, a los grandes escritores de la antigüedad. Me quedan aún los pequeños, aquellos cuyo interés radica más en la curiosidad como fuente histórica que en el contenido de su obra. A este grupo pertenece el autor que hoy comento.
jueves, 5 de noviembre de 2020
EL JINETE POLACO. Antonio Muñoz Molina
Cada cierto tiempo retorno a la literatura de Antonio Muñoz Molina (1956) uno de mis escritores favoritos, no siempre de lectura fácil pero con un sentido de la estética narrativa que me atrae como un imán hacia sus novelas. Llama la atención en el autor ubetense el claro reconocimiento oficial de su figura literaria (académico de la Real Academia, Premio Príncipe de Asturias) en contraste con los escasos premios conseguidos por sus novelas. Solo El invierno en Lisboa (1987), la que lo dio a conocer y esta que nos ocupa hoy fueron merecedoras de premios de narrativa. Estamos pues ante un escritor consagrado pero relativamente alejado de los superventas, aunque mantiene un numeroso grupo de lectores fieles entre los que me cuento. Mis opiniones sobre el autor y su obra las he vertido ya en varias entradas de este blog y sin duda redundaré en alguna de ellas.








